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 Opinión

Les voy a contar lo que me sucedió anoche.


Al acostarme, escuché ruidos extraños en el patio de mi casa. Intrigado, me asomé con cautela y distinguí a alguien moviéndose sigilosamente entre las sombras. Me levanté en silencio y, guiado por los leves sonidos que venían de afuera, logré distinguir la silueta de dos hombres armados.

De inmediato, llamé al 911 y reporté la situación, proporcionando mi dirección. Del otro lado de la línea, el operador comenzó a hacerme preguntas:
— ¿Los sujetos están armados?
— ¿De qué calibre es el arma?
— ¿En qué parte de la casa se encuentran?
— ¿Qué ropa llevan puesta?

Les respondí con sinceridad: no lo sabía. Apenas podía distinguir sus figuras en la oscuridad, mucho menos identificar el tipo de arma que portaban.

Tras unos segundos de silencio, el operador me respondió con voz neutra:
— No hay ninguna patrulla disponible en este momento, pero enviaremos a alguien tan pronto como sea posible. Si intentan entrar a su casa, vuelva a llamar.

Colgué el teléfono y me quedé reflexionando. Unos minutos después, volví a marcar, pero esta vez con un tono de voz tranquilo:

— Hola, llamé hace un momento para reportar a dos hombres merodeando en mi patio. Ya no hay necesidad de que vengan con prisa. Los maté con mi 9 mm, dos tiros certeros en la cabeza. Ahora están tirados en el pasillo, bañados en sangre.

Dicho esto, colgué.

Menos de tres minutos después, el espectáculo frente a mi casa era digno de una película de acción:

✅ 7 patrullas de la PEI
✅ 3 patrullas municipales
✅ 2 estatales de proximidad
✅ 10 agentes encapuchados de la PGR
✅ 9 policías ministeriales
✅ 12 militares de fuerzas especiales
✅ 8 soldados armados
✅ 1 pelotón de la marina
✅ 2 convoyes de la Guardia Nacional
✅ Reporteros de Canal 66, Televisa y TV Azteca
✅ Fotógrafos de la Crónica
✅ Unidad del SEMEFO
✅ Grupo de Derechos Humanos (no podían perderse esto)
✅ 3 funerarias
✅ 43 curiosos que llegaron al ver las patrullas

Y, por supuesto, los dos ladrones seguían ahí, intactos, mirando con cara de asombro, probablemente preguntándose si habían intentado robar la casa del jefe de policía.

En medio del tumulto, un oficial se acercó y, con tono desconcertado, me dijo:
— ¿No dijo que había matado a los ladrones?

A lo que respondí, encogiéndome de hombros:
— ¿No dijo usted que no había nadie disponible?

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